Despertó y fue directo al baño para evitar verle. Abrió la ducha y se sentó en el váter. Esperó que el agua caliente apareciera leyendo el diario de ayer que encontró tirado en el bidé.
El baño quedó inundado de vapor y ensayó una firma en el espejo. Necesitaba afeitarse pero lo dejaría para mañana. Era demasiado lavarse los dientes, desayunar y tomar un café en cinco minutos.
Puso la taza en el micro y le dio 60 segundos. No había tiempo para la rutina de calentar el café y esperar que se enfríe. Lo tomó parado en la cocina para evitar que le observara desde el dormitorio.
Tuvo suerte y el autobús llegó rápido. No salió de la oficina al mediodía por temor a cruzarlo en el bar, hizo que le subieran una ensalada del bar de abajo y compró una coca en la máquina del quinto.
A la salida se excusó con sus compañeros por no salir de copas y se encerró en un cine. Allí seguro que no le vería. Vio una de Bruce Willis y aquella película francesa que el diario aconsejaba y se durmió justo en el final.
De regreso, pasó por la puerta del KFC pero se aguantó el hambre. Entró en el subway y pidió un italiano que no logró terminar. Pidió que le envolvieran el resto y llegó a la casa con las manos engrasadas.
Una visita rápida al váter mientras se quitaba la ropa y a la cama con la luz apagada. No quería verlo después de tantos sacrificios. Había seguido todas las instrucciones y lo había conseguido. Por fin había dejado de fumar.
Manual
Publicado por P_R en viernes, noviembre 02, 2007
Etiquetas: Cuentos
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